A lo largo de las últimas décadas Nissan ha demostrado que con tiempo es capaz de obrar milagros. En poco tiempo llegaron a situarse como uno de los principales fabricantes de todo el mundo. Fueron ellos los que con la primera generación del Nissan Qashqai demostraron que los SUV tenían un gran potencial. Fueron ellos los que descubrieron al resto del mundo que los coches eléctricos de masas eran posibles. Hoy, apenas 15 años más tarde, la compañía se encuentra en una situación muy diferente, mucho más comprometida. ¿Qué ha pasado? La lentitud. Nissan ha aprendido de China que el tiempo es fundamental.
“No somos los suficientemente rápidos”, ha afirmado Guillaume Cartier, director de rendimiento de la compañía. “Estamos planeando abordar esto”. Pero, ¿qué es lo que realmente Nissan necesita corregir? China ha demostrado que en apenas una década, menos incluso, es posible cambiar toda la estrategia automovilística de un continente. De la noche a la mañana los chinos se han posicionado como la mayor potencia mundial en materia de movilidad eléctrica. Las principales empresas del sector se instalan en China y nada indica que su hegemonía vaya a reducirse pronto. Todo lo contrario.

Las grandes estructuras empresariales limitan los cambios
China seguirá ganando poder mientras que los fabricantes tradicionales sufren por culpa de estructuras empresariales sobredimensionadas que ralentizan los procesos creativos. Los chinos toman una decisión y la ejecutan. Los europeos, americanos o japoneses tardan meses o años en aplicar los mismos cambios por culpa de excesivos cargos intermedios, reuniones y comités. Muchas empresas han tomado nota. El tiempo es crítico a la hora de lanzar al mercado nuevos productos. Cuanto más se tarde, más gasto y más probabilidad de que un rival, posiblemente chino, se adelante.
El propio Iván Espinosa, nuevo CEO de la compañía, ha reconocido que Nissan tarda una media de 55 meses en desarrollar un coche nuevo, casi cuatro años y medio. En China ese tiempo se reduce a no más de 24 meses. Espinosa aclara que ya tienen la solución: "lo que estamos haciendo es, mediante la planificación familiar y otros cambios en nuestros ciclos de desarrollo, que el primer coche de la familia esté listo en 37 meses, el segundo, el tercero o el cuarto estén en 30 meses". Dar el primer paso cuesta, pero una vez dado es cuestión de coger carrerilla.

Nissan tiene mucho camino por recuperar. Los japoneses han perdido el trono de todas y cada una de las categorías que han dominado, desde los SUV a los eléctricos. El LEAF actual está muy por detrás del estándar del mercado. A pesar de que China tiene empresas gigantescas, la toma de decisiones es extremadamente rápida, para bien y para mal. Si hay algún problema se corrige rápidamente, mientras que se explotan las cualidades. El jefe de diseño de Nissan, Alfonso Albaisa, ha descrito cómo la compañía está acercando los puntos de control de diseño, eliminando muchos pasos intermedios y reduciendo la cantidad de empleados que influyen en el proceso.