A través de una buena fiabilidad y una construcción que ha ganado enteros en cuanto a diseño y calidad con el paso de los años, KIA ha ido aumentando su protagonismo en el mercado europeo de manera paulatina hasta convertise en una de las marcas más relevantes en el ámbito comercial a día de hoy. Analizando su gama, llama especialmente la atención un modelo en particular, que, además, también es uno de los más exitosos de su catálogo ya que el pasado año logró matricular más de 137.000 unidades en Europa.
Hablamos del KIA Sportage, que tiene en su versión HEV (híbrida convencional) una eficiente alternativa. Se trata de un modelo cuya estructura y técnica son idénticas a las del Hyundai Tucson que tratamos hace unos días. En este caso, el Sportage lleva el diseño incluso un paso más allá que el Tucson con líneas muy agresivas que hacen que hasta en la más básica de sus versiones, con llantas de menor tamaño y pintura de tono básico, siga siendo realmente llamativo. En este sentido, se puede decir que KIA ha aplicado la misma metodología de diseño que usó con el KIA Niro.
Por medidas, el KIA Sportage se considera un C-SUV, lo que supone militar dentro de la categoría de turismos más deseada en la actualidad por los compradores europeos. Mide 4,52 metros de largo y tiene una altura de 1,65 metros, por lo que aunque estemos ante un coche de tamaño acentuado, sigue estando dentro de lo que se considera un modelo compacto. Gracias a estas medidas, logra buenas cotas interiores de habitabilidad y un maletero de 587 litros, lo que otorga una muy buena capacidad de carga.
Los motivos que han llevado a la que es la cuarta generación del Sportage a triunfar de nuevo en nuestro mercado, pues, están claros, y si, además, nos centramos en analizar la mecánica híbrida convencional, estos se ven reforzados por dos aspectos. Uno de ellos es la potencia, pues el esquema híbrido logra 230 CV, lo que le lleva a disfrutar de un 0 a 100 km/h en 8 segundos.
Por otro lado, el Sportage HEV tiene una de sus mejores bazas en el consumo, pues, a pesar de tratarse de un modelo de tamaño significativo y de anunciar tal potencia, logra homologar tan sólo 5,6 litros a los cien kilómetros. Como bien sabemos, en viajes por carretera será difícil lograr esta cifra, pues el consumo de un coche híbrido de este tipo se ve resignado a medida que se aumenta la velocidad, pero en conducción diaria entre ciudad y vías interurbanas será plenamente alcanzable.
La versión más básica del Sportage con mecánica híbrida se denomina Drive, cuesta 38.000 euros y ya de partida muestra una serie de equipamiento que hace difícil justificar el salto a versiones mejor dotadas, pues existe una diferencia de casi 3.000 euros con respecto a la siguiente versión.
Equipa el sistema Kia Connect con pantalla curva de 12,3 pulgadas con Android Auto y Apple Carplay, cámara de ayuda al estacionamiento, faros y antinieblas delanteros con tecnología LED, climatizador bizona automático, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, control de crucero adaptativo con función Stop&Go, sensores de lluvia y luces, sistema de asistencia de frenada de emergencia con reconocimiento de peatones, sistema de asistencia de mantenimiento de carril y sistema de reconocimiento de señales de tráfico, entre otros elementos.
Entre los mayores rivales del Sportage, además de su primo, el Hyundai Tucson, encontramos al Renault Austral, un modelo que hemos podido probar recientemente y que tiene en unos consumos equiparables a los de un diésel, su punto más fuerte.